miércoles, 6 de abril de 2011

El herraje de un caballo - The fitting of a horse



Diversos utensilios utilizados en la técnica del herraje


Hay muchos factores que rodean al mundo de las carreras de caballos y que son fundamentales para que estas se puedan celebrar. Poco a poco iremos narrando en esta página esos factores menos conocidos por los aficionados pero que son de  gran importancia en el mundo del caballo y, mas concretamente, en el de las carreras.

Uno de esos factores es el de la técnica del herraje de un caballo que se describe brevemente en este documental :






A veces se producen incidencias en el transcurso de una carrera, caballos que pierden una herradura o que se desplaza levemente, dejan su probabilidad de victoria en la pista debido a ese problema. Otras veces, poco antes de la celebración de una carrera, uno de los participantes pierde una herradura y requiere la intervención de un herrador, persona fundamental en el mundo de los caballos.

Este vídeo nos muestra lo sucedido en el hipódromo de La Zarzuela en Madrid en el premio Nespresso el 27Mar11; 25 minutos de retraso debido a un incidente de este tipo :





El primer vídeo de este artículo muestra la técnica del herraje en frío pero hay otra técnica tradicional del herraje a fuego; se trata de acoplar el "calzado" del caballo después de ponerlo al rojo vivo para así ajustarlo perfectamente al casco del animal :





Hemos encontrado páginas en internet que nos hablan de esta técnica y merece la pena hacer un resumen de lo que nos enseñan :

Texto de http://www.3caballos.com/herraje/herraje-fuego 

"Creo que debemos diferenciar el hecho de colocar una herradura al rojo en el casco con la practica de calentar la herradura para moldearla. Cuando se coloca la herradura caliente encima del casco,este se empieza a derretir y a quemar, produciendo un espeso humo y un olor caracteristico a cuerno quemado, es decir, olor empireumatico (que en griego significa cuerno quemado).

Esta accion hace que la herradura se asiente perfectamente en toda sus superficie, produciendo un contacto intimo entre el casco y la herradura. Ademas, si la herradura lleva pestañas, estas hacen su propio asiento sin agredir para nada la superficie externa del casco.

Por bien que se nivelen la superficie de la herradura y la superficie del casco, aunque parezca un contacto intimo, nunca es tanto como para que la presion sea igual entodos los puntos de la herradura. Asi, en unos puntos el casco tocara la herradura, pero no transmitira peso alguno al hierro. Con el herraje a fuego, nos aseguramos que el reparto de las presiones es el mismo en todos y cada uno de los puntos de las superficies.

El herraje a fuego es tambien un herraje-marketing, que reviste al herrador de un aura de misterio, lo que da a la profesion un poco mas de prestigio, pero no tiene dificultad alguna. Lo verdaderamente dificil del herraje es el aplomado correcto del casco y el saber adaptar una herradura a las necesidades de ese casco.

El herraje a fuego trae consigo algunos topicos, en todo punto, si no falsos, al menos sin fundamento cientifico alguno:

Se dice que el herraje a fuego reseca los cascos. No parece probable que el hecho de aplicar una herradura caliente durante unos segundos a la superficie del casco altere el ritmo de evaporacion de agua del casco.
Se dice que el herraje a fuego desinfecta la ranilla por accion del calor y del humo. Nada de esto es probado. Lo que si es probado es que el humo del casco es malo para los pulmones del herrador, e impregna la ropa de un olor, que, mezcaldo con el sudor, hace huir a propios y extraños.
Realmente, la unica ventaja que se obtiene de poner la herradura caliente sobre el casco es que ésta queda mucho mejor sentada, lo que se traduce en una mayor duracion del herraje.

El otro punto que tratamos es indiscutible. El hecho de calentar la herradura permite moldearla y realizar acciones en la misma que serian imposibles de ejecutar en frio. Muchos cascos se benefician de modificaciones en la herradura, como sacar pestañas suplementarias, realizar extensiones, desviar los planos de accion de la herradura, sacar rolling en las lumbres para un mejor despegue del suelo etc.

Todas estas acciones son imposibles de ejecutar en frio. No solo eso, sino que la mayoria de las veces asistimos al hecho de convertir el herraje de un caballo en una mera actuacion destinada a sacar una herradura de una caja de carton y clavarla al casco sin modificacion ni adaptacion posible, lo que trae consigo que la mayoria de los herrajes en frio no son mas que una adaptacion del casco a la herradura en vez de herrar un casco anteriormnete aplomado. Por todos estos conceptos podemos asegurar que el herraje en caliente o a fuego es un herraje de mayor calidad que el herraje en frio. Lo que pasa es que muchos herradores no tienen la infraestructura suficiente para llevar a cabo herrajes de este tipo, o simplemente, que para cobrar lo mismo y emplear mas tiiempo y mas gasto de material, gas, etc, para que se va a molestar uno."

Por Gabino Fernandez Baquero

Pero, ¿que ocurre con los caballos salvajes?, hay en España y en el mundo razas de caballos salvajes que no necesitan de un herraje, ¿sabemos porque?.

Una respuesta a esa pregunta la hemos encontrado en esta página : 

http://cuidados-herraje.todocaballos.com/

"Muchos se preguntarán por qué los caballos que viven en libertad no precisan de todo este tipo de cuidados y viven largos años sin problemas serios en sus cascos. El motivo es claro; el humano le pide al animal la realización de una serie de tareas que el caballo salvaje no tiene que realizar: cargar con un jinete, saltar, galopar sobre asfalto, permanecer largas horas estabulado... todas estas actividades no son naturales y provocan una tensión antinatural en los pies y piernas del animal.

La córnea del casco no deja de crecer durante toda la vida del caballo (se calcula que aproximadamente un centímetro al mes de promedio), pero igualmente se va desgastando, sobre todo si el animal trabaja sobre una superficie dura. De ahí la necesidad de utilizar los herrajes, que servirán para evitar el excesivo desgaste
del casco.

La herradura es como la “suela” que protege el casco del caballo; previene su desgaste excesivo y lo cuida del deterioro. Algo fundamental sobre todo cuando el hombre utiliza al caballo para la competición o para el trabajo. Hay quien afirma que el herraje no es necesario si los cascos son duros y tienen buena forma, con paredes fuertes y buenas ranillas; y si el animal firma fuerte y recto. A la hora de determinar la
necesidad de herrar al caballo deberemos tener en cuenta el terreno en el que éste se mueve y el trabajo que realiza a lo largo de la jornada. En este sentido, hay que considerar que los terrenos que no son excesivamente duros, conllevan que el animal no precise de demasiada protección.

Tanto el recorte de los cascos como el herraje deberán realizarse por el herrador con una periodicidad que dependerá directamente del nivel y tipo de trabajo realizado por el animal, junto con su rapidez de crecimiento.

En principio podemos decir que ningún equino debería sobrepasar las ocho semanas sin herrar (como tiempo límite) y que el periodo aceptable de herraje es de las 4 a las 6 semanas. Debemos tener en cuenta que si dejamos pasar un excesivo periodo de tiempo sin recortar, el equilibrio del casco se altera de forma peligrosa, pudiendo llegar a provocar un daño permanente en la pata del animal. El crecimiento del casco, el desgaste de la herradura y su ajuste al casco son los factores principales a la hora de determinar cuándo un caballo debe volver a ser herrado."















A la izquierda podemos ver un horno portátil que sirve para poner las herraduras al rojo vivo y adaptarlas al casco del caballo.






A la derecha, la herradura después de pasarla por el horno


















Luego, el herrador da la forma adecuada en el yunque para que se adapte perfectamente.








Luego, después de pasar otra vez por el horno, se acopla al casco del caballo para adaptar la herradura a fuego :




Este ha sido un breve resumen de la maravillosa técnica del herraje de los caballos que resulta imprescindible para la buena marcha de las carreras.



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